Vuelos Baratos a Praga
Praga es una ciudad llena de historia. Te sentirás como paseando por las páginas de un atlas de historia, unas veces por el capítulo dedicado al siglo XIV, otras por el del XVIII. Goethe llamó a Praga la “más bonita joya de la corona del mundo”. Casi mil años antes, el mercader hebreo-judío Ibrahim Ibn Jacob la describió como una “villa de piedra y cal”.
Dibujada en el centro de Bohemia, esta “ciudad museo” tuvo dos épocas arquitectónicas doradas: un periodo gótico bajo el gobierno del emperador Carlos IV (del Sacro Imperio Romano) y otro barroco durante la contrarreforma de los Habsburgo. En el siglo XVIII la cultura checa fue oprimida, por lo que los dos principales arquitectos barrocos de esta época fueron dos alemanes, Christopher y Kilian Dientzenhofer.
Praga tiene múltiples rostros en los que se perciben tanto su historia milenaria como una sorprendente capacidad de modernización. Praga es una ciudad que conserva todo su esplendor y belleza, pese haber sido una de las últimas ciudades en ser liberadas por los aliados después de la Segunda Guerra Mundial y a pesar, también, del Socialismo real, monumental y anodino que duró cerca de 40 años. Este milagro ha sido posible gracias al espíritu libre del pueblo checo que ha sabido mantener sus costumbres y su cultura más allá de los acontecimientos históricos. Este profundo respeto por la libertad se aprecia en el carácter de los checos y en su modo de relacionarse con los visitantes de su país, la alegría y animación son patentes en las distintas celebraciones que tienen lugar a lo largo del año, y también es patente en su cultura, los festivales de música que van desde el jazz a las piezas clásicas (funciones de teatro que incluyen innovadores avances en los que no existen las barreras idiomáticas o dramas checos), el cine que proyecta películas extranjeras subtituladas en checo entre otras muchas manifestaciones son buena prueba de ello.
Praga estaba compuesta originalmente por cinco ciudades independientes, representadas en la actualidad por los principales barrios históricos: Hradcany, la zona del castillo, Malá Strana, el Barrio Pequeño, Staré Mesto, la Ciudad Vieja, Nové Mesto, la Ciudad Nueva y Josefov, el Barrio Judío.
Clima de Praga
Veranos con temperaturas agradables e inviernos muy fríos. Octubre y noviembre suelen ser muy lluviosos, y en pleno invierno las nevadas son impresionantes (la temperatura siempre ronda los cero grados y la nieve puede durar semanas).
Lugares de interés en Praga
Barrio Josefov (el gueto judío)
Los edificios y las casas que bordean la Parízská son de finales del siglo XIX, y sus elegantes fachadas reflejan la prosperidad de la burguesía checa de la época. En numerosos lugares queda patente la influencia del Jugendstil vienés, versión austriaca del Art Nouveau francés, con sus mosaicos, las formas geométricas y las incrustaciones doradas.
El ambiente festivo, sin embargo, cambia repentinamente cuando se entra en la zona del gueto, donde los edificios son más bajos y viejos y se respira tranquilidad. Lamentablemente es muy poco lo que queda del antiguo gueto. Los judíos habían sobrevivido a siglos de discriminación y matanzas, pero dos acontecimientos no relacionados entre sí, ocurridos en la época moderna, han convertido este gueto en poco más que una colección de museos, diezmando su población. Allá por 1900, los padres de la ciudad determinaron que por motivos higiénicos, todo el gueto debía ser demolido y sus tortuosas calles, pavimentadas. A este intento de remodelación urbanística únicamente sobrevivieron las Sinagogas, el Ayuntamiento y un puñado de edificios. El segundo acontecimiento fue el holocausto. Bajo la ocupación nazi, la mayoría de los judíos de Praga fueron deportados y asesinados en los campos de concentración. De los 35.000 judíos que vivían en el gueto antes de la guerra, sólo regresaron unos 1.200.
Iglesia de Nuestra Señora de Tyn (Kostel Panny pred Tynem)
Esta fascinante iglesia gótica se alza sobre la plaza desde la parte trasera de una hilera de mansiones. La construcción de las torres negras de la iglesia, chocantes por su contraste con las fachadas de las casas de colores que hay más abajo, se inició bajo el reinado de Jorge de Podvebrady en 1461, durante el apogeo de los husitas. Para entrar en el templo debe atravesar los soportales, bajo la casa colorada del número 604. Celetná 5. A pesar de que la parte exterior ofrece uno de los mejores ejemplos del gótico praguense, en parte obra de Peter Parlér, el arquitecto del Puente de Carlos y de la Catedral de San Vito, el interior fue reconstruido al estilo barroco en el siglo XVII. Antes de abandonar la iglesia, merece la pena visitarse la tumba del gran astrónomo danés Ticho Brahe, que vino a Praga como “Imperial Mathematicus” en 1599 bajo el reinado de Rodolfo II.
Ayuntamiento de la Ciudad Antigua
De estilo gótico con una fachada majestuosa. A medida que avanza hacia el edificio se descubren 27 cruces blancas que aparecen en el suelo delante de la fachada del Ayuntamiento. Estas cruces marcan el lugar en el que 27 nobles bohemios encontraron la muerte a manos de los Habsburgo en 1621, durante los oscuros días que siguieron a la derrota de los checos en la Batalla de la Montaña Blanca. Bordeando el edificio hacia la izquierda se pueden ver una serie de casas que sobresalen de la plaza y que fueron incorporadas al complejo posteriormente. La más interesante es la U Minuty, el edificio de la esquina a la izquierda de la torre del reloj, con sus motivos del Renacimiento que datan del siglo XVI. Lo más destacable del interior son los artesonados renacentistas y la sala del Concejo de estilo gótico.
La impresionante torre del Ayuntamiento de 60 metros de altura fue construida en el siglo XIV aunque recibió su aspecto actual de estilo gótico tardío, obra del maestro Matyás Rejsek, alrededor del año 1.500. Para contemplar una vista insólita de la Ciudad Antigua y de su laberinto de calles serpenteantes y callejuelas, no hay más que subir a la torre. A medida que se acerque el momento de dar la hora, un numeroso público que se congrega bajo el Reloj Astronómico de la torre, construido en 1492, para contemplar un breve, aunque fantasmal, espectáculo sacado directamente de la Edad Media.
Puente Carlos
Del siglo XIV, es el puente más antiguo de Praga. Su constante animación (vendedores, turistas, artistas…) es seguida por la mirada impasible de las treinta estatuas de santos que lo flanquean.
Ciudad Pequeña (Malá Strana)
No está hecha para el turista metódico. Su encanto radica en las estrechas calles, en las súbitas apariciones de arquitectura rimbombante y en las románticas vistas que surgen durante un segundo, antes de volver a desaparecer tras los inclinados tejados. El mejor momento de visitar esta zona es el atardecer, cuando una luz tenue esconde las fachadas y le brinda un mundo de destelleante belleza.
Pasando por debajo del pórtico de las torres y tomando la pequeña calle llamada Mostecká ulice se entra en la Malá Strana, la Ciudad Pequeña, fundada en 1257 y durante años residencia de los mercaderes y artesanos que trabajaban para la Corte. Una vez en Malostranské Namestí, la Plaza de la Ciudad Pequeña, que en la actualidad es su núcleo del tráfico, se pueden contemplar las casas con arcos a la izquierda que se remontan a los siglos XVI y XVII, y combinan los elementos barrocos con otros renacentistas.
Castillo
En la colina Hradcany, la ciudadela representa el poder desde el siglo IX. Iglesias, jardines, el palacio Real y el Callejón de Oro son algunas de sus visitas.
Catedral de San Vito
Es una de las obras más importantes del recinto del castillo. Se empezó a construir por orden de Carlos IV. Alberga las joyas de la Corona.
Esta catedral gótica, es una de las más bellas de Europa, tiene una historia larga y compleja, que comienza en el siglo X y se extiende hasta 1929. Su majestuosa fachada occidental recuerda a Notre Dame de París, aunque aquí se trata de estilo neogótico del siglo XIX. Las seis vidrieras que se ven a la izquierda y derecha y el gran rosetón que hay detrás son auténticas obras de arte. Cruzando la puerta a la derecha se encuentra la Capilla de San Wenceslao, minuciosamente decorada. Esta capilla, de forma cuadrada, con una tumba del siglo XIV en la que descansan los restos del Santo, es el corazón de la parte antigua de la Catedral.
Tabernas en Praga
Los locales más típicos de Praga son las tabernas. En ellas se ofrece la cocina checa tradicional, basada, sobre todo, en guisos de carne y con una consistente guarnición. Un plato muy popular es el lechón praguense, es decir, cocinado “a la parrilla”, según una receta renacentista de la época del rey Rodolfo II. Otras especialidades son los buñuelos de pan o de hígado, las klobás o salchichas locales y el cerdo o el salmón ahumados. Las tabernas también son el mejor lugar para probar los vinos y los numerosos tipos de cervezas (la bebida nacional) que hay. En las tabernas es habitual compartir mesa y que el camarero vaya reponiendo la bebida, hasta que le avisemos.
Cafés
En Praga aún quedan cafés del siglo XIX y principios del XX, que se hicieron famosos por las tertulias que en ellos mantenían artistas y escritores; muchos, como el Café Imperial o el Café Slavia, se construyeron en tiempos en los que dominaba el estilo modernista. Las Tres Avestruces y La Serpiente de Oro son los locales más antiguos de Praga que, a menudo, fueron testigos de las juergas reales. Ambos están situados en el Camino Real.
Música y Teatro
En Praga es muy recomendable ir a ver algún espectáculo de la Ópera Estatal, en el Teatro Nacional o en el de la Linterna Mágica; en este último, los actores van vestidos de negro y se mueven con objetos en un escenario oscuro. Las entradas a todos estos lugares culturales destacan por tener precios muy económicos; se pueden adquirir en las oficinas de venta que hay en el centro de la ciudad.
Por otro lado, la música está siempre presente en Praga; sobresalen el famoso Festival de Primavera (de música clásica, en mayo); el Dance Prague (de música y danza contemporáneas, en junio), y el Otoño de Praga (música clásica y sacra, en octubre y noviembre), también dedicado a la música clásica y sacra.
Moverse por Praga
La mejor forma para visitar el centro de Praga es a pie. Para desplazarse a barrios más alejados, dispones de metro, autobús y tranvía, así como del funicular que sube a la colina de Petrín. Todos ellos funcionan con puntualidad. Los billetes se venden en estancos y quioscos de prensa (Tábak o Trafika) y en máquinas automáticas que hay en las terminales de autobuses. Merece la pena preguntar por abonos más económicos de 24 y 72 horas.
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Comments
Hablaré de su gastronomía, no me parece que sea una cocina que fascine, pero a mí me gustó. Una sopita o una crema para entrar en calor, y luego algo de carne con verdura (Gulasch, Cabbagge, unas albóndigas de patata rellenas, o ese pan precocido que suelen poner en la mayoría de los platos…) unas buenas salchichas con ‘chucrut’… esa salsita de cebolla… además se come relativamente barato (eso sí, hay que buscar los sitios baratos). Lo que si que recomiendo es su cerveza.
Al llegar a Praga lo primero que sientes es frío, ¡mucho frío! Llegamos a estar a 10º bajo cero. No te puedes quedar un minuto quieto porque literalmente se te congelan hasta los pantalones. Lo peor de todo, los pies y las manos, el resto si te abrigas bien no hay problema.
No te cansas de pasear y pasear, la gente es muy amable y hacen lo imposible para entenderse contigo. Yo ni tan siquiera hablo inglés, pero no tuvimos ningún problema para hacernos entender, ellos ponen todo de su parte para que así sea. Si vais en verano tened en cuenta una cosa, está a tope de gente y hace mucho calor.
Yo también opino que el viaje a Praga ha sido el mejor de mi vida, es una ciudad que enamora.
Si vas a visitar muchos museos es recomendable la Prague Card, solo es válida para 4 días pero por 740 coronas (unos 27€) puedes acceder a muchos sitios.
Fuera de las zonas turísticas los precios caen. Eso sí, nada de euros, no los aceptan en casi ningún sitio y en caso de aceptarlos hacen el cambio como les conviene.
Praga es una ciudad de ensueño. Sus castillos de cuento de hadas, la torre del reloj, la catedral de San Vito, las dos orillas del río Moldava… Yo me quedo sin ninguna duda con el Puente de San Carlos, el lugar más bonito, romántico y espectacular en el que he estado. Un puente de 400 metros de largo, 10 de ancho que une las dos orillas del Moldava, flanqueado a los lados por las estatuas de numerosos santos, y con toda la panorámica de Praga y sus torres… De noche es algo impresionante.


El viaje a Praga es el mejor que he hecho en mi vida. Para los que estéis pensando en hacer un viaje por Europa, y no estéis decididos os aconsejo que consideréis visitar Praga, porque es impresionante. Además muy barato, la estancia en un hotel puede salir por 15€ la noche y puedes comer por 6€.
En cuanto a la moneda, es mejor cambiar los euros por coronas ya que en muchos sitios no aceptan euros.
Hay que tener en cuenta que las visitas de los monumentos, suelen terminar sobre las 5 de la tarde, no obstante algunas torres cierran mucho mas tarde, además sobre ellas, las vistas a última hora son un deleite para la vista. Conviene pues, dedicarse por las mañanas a hacer las visitas, y por la tarde dedicarse a perderse por las maravillosas calles de Praga, hacer un viaje en barco por el Moldava.